TEOLOGÍA FEMINISTA EN PORTUGAL
Juan José Tamayo



La teología feminista empieza a tener relevancia en Portugal en dos niveles perfectamente articulados: el de los movimientos cristianos de base y el de la reflexión sistemática. En el primero destaca por su vitalidad el movimiento Somos Iglesia, que trabaja desde hace casi una década por el reconocimiento de las mujeres como sujetos en todos los ámbitos del cristianismo: el sacramental, con el acceso al mundo de lo sagrado, hasta ahora vetado a las mujeres por la prohibición de ser sacerdotes; el directivo, con el acceso a espacios de responsabilidad, negados desde siglos por el patriarcado eclesiástico; el ético, con su participación en la elaboración de la doctrina moral, sobre todo en lo que tiene que ver con los derechos reproductivos.

Importantes son también los síntomas de vitalidad feminista en la reflexión teológica. El Centro de Reflexão Cristã de Lisboa viene celebrando desde hace más de dos décadas seminarios sobre la mujer en la Iglesia y en la sociedad en un clima de libertad que no es frecuente encontrar en los centros teológicos confesionales católicos. El primero de esos seminarios data de 1982 y giró en tomo a "La mujer: cuestiones actuales en debate". Especial relevancia tuvo el Coloquio sobre "Las mujeres en la Iglesia en Portugal" celebrado en 1988. Siete años después el Centro organizaba un nuevo Encuentro sobre "Mujeres en la Iglesia. ¿Qué lugar? ¿Qué misión?".

Un avance significativo en la reflexión teológica en perspectiva feminista son dos obras que constituyen sin duda las aportaciones más relevantes de esta teología en portugués: Deus e a palavra de Deus na Teologia feminista (Paulinas, Lisboa, 2002), de Teresa Martinho Toldy, Dizer Deus – Imágens e Linguagens, y Os textos da fé na leitura das mulheres (Gótica, Lisboa, 2003), obra colectiva coordinada por Manuela Silva.

Teresa Martinho Toldy (Lisboa, 1961) es doctora en teología por la facultad de Sant Georgen (Frankfurt, Alemania) y actualmente profesora de Ética en la Universidad Fernando Pessoa de Oporto (Portugal). Su obra demuestra un excelente conocimiento de la teología feminista europea y norteamericana. Desde el principio deja claro que no se trata de una "teología de (o sobre) la mujer" ni de una "teología femenina" -confusión en la que incurren no pocos teólogos y eclesiásticos- que parta de una descripción esencia1ista de la mujer o del "eterno femenino" al modo de Gertud von Le Fort y que vaya en busca de una naturaleza femenina. Estamos, más bien, ante una reflexión teo1ógica que surge de las experiencias individuales y colectivas de exclusión de las mujeres y de sus luchas de emancipación. La experiencia de las mujeres constituye precisamente el principio hermenéutico fundamental de esta teología, que se desarrolla muy en sintonía con los movimientos feministas y en apoyo de sus reivindicaciones frente a las estructuras impuestas por el patriarcado. Las mujeres dejan de ser objeto pasivo de una teología dominada por varones y se convierten en sujeto, mutando así la propia metodología, la perspectiva e incluso los contenidos del quehacer teológico.

(Dentro de la teología feminista la doctora Toldy distingue tres corrientes: la que defiende la igualdad entre hombre y mujer y una relación bipolar entre ambos; la que aboga por la necesidad de sustraerse del mundo masculino para poder sobrevivir como mujeres en una relación unipo1ar; la que considera necesario, como paso previo, reflexionar sobre la idea de "relación" con sus múltiples facetas, una de las cuales es la relación masculino-femenino. Tres son también las tendencias sobre las posibilidades de conciliar feminismo y cristianismo: la que defiende la coexistencia entre ambos a partir del reconocimiento de la igualdad de todos los seres humanos por parte del cristianismo; la que rechaza el cristianismo como intrínseca y radicalmente antifeminista; la que defiende la necesidad de recuperar el cristianismo para devolver a las mujeres a sus raíces.).

Toldy entra en diálogo crítico con los documentos oficiales del Consejo Mundial de las Iglesias y, sobre todo, de la Iglesia católica, que presentan a la mujer preferentemente como madre y esposa, la sitúan en un papel subalterno y tienden a justificar su identidad sociocultura1 con su identidad biológica. Esos documentos suelen asociar a Dios con la paternidad, con el riesgo de divinizar la paternidad masculina y de excluir a las mujeres de la imagen y semejanza de Dios, que aparece en el Génesis. La teóloga portuguesa crítica la invisibilidad a que el magisterio eclesiástico somete a las mujeres tanto en la Iglesia como en la teología. A su vez expone los distintos modelos alternativos del actual discurso feminista sobre Dios: utilización de rasgos femeninos junto con los masculinos; presentación de la feminidad de Dios; hablar de Dios en términos de relación, y no de poder.

El libro de la doctora Toldy no es un discurso apologético, y menos aún una exposición escolar neutra, de la teología feminista, sino un balance crítico sobre sus potencialidades y sus límites. Lo que echo en falta en él es una reflexión sobre la teología feminista latinoamericana, que constituye un aporte fundamental en la línea de la teología de la liberación y se lleva a cabo desde la opción por las mujeres pobres, doble o triplemente oprimidas: por ser mujeres, por ser pobres y por ser pertenecer a culturas, etnias o razas marginadas. Brasil es precisamente uno de los países latinoamericanos donde más avanzada se encuentra esta teología. Una mirada a ese entorno puede enriquecer los horizontes de la reflexión teológica feminista portuguesa.

Dizer Deus – Imagens e Linguagens es una obra colectiva en la que colaboran 15 mujeres, la mayoría portuguesas que trabajan en la docencia y en la investigación, y están presentes de manera activa en el mundo cultural portugués. Toda ellas reflexionan sobre las imágenes y los lenguajes de Dios desde la perspectiva de género. Su objetivo es doble: por una parte, dar voz a la palabra teológica de las mujeres, ignorada, subestimada e incluso deliberadamente reprimida, y hacer visible su pensamiento teológico, confinado en la esfera privada de la familia o de la catequesis de la infancia; por otra, incentivar a otras mujeres a reflexionar y expresar su fe a través de sus lecturas de los textos sagrados y de sus propias vivencias.


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